Un viaje al País Vasco

Una historia milenaria de orígenes inciertos, la lengua más antigua de toda Europa todavía hablada y el índice de desarrollo humano más alto de toda España. Mitología, guerras y montes. El País Vasco combina la naturaleza y el desarrollo urbanístico, el arte y las raíces, la gastronomía y la calidad de vida como pocos otros lugares. Todo encaja para vivir bien.

Luego de que nuestros planes cambiaran a raíz del COVID-19, una vez levantado el Estado de Alarma, decidimos hacer un viaje al norte de España y conocer principalmente el tan famoso «País Vasco». Fuimos casi sin planes y nos volvimos llenos de recuerdos, de lugares y sabores que difícilmente olvidaremos.
Después de todo lo que nos dio esta hermosa región, lo menos que podemos hacer es compartir un poco de eso con ustedes.

Llegamos al País Vasco desde Santander, Cantabria (próximamente subiremos un post) en un BlaBlaCar por 5 euros cada uno.

TIP: BlaBlaCar es una aplicación de carsharing que conecta conductores y pasajeros. Son viajes compartidos donde el conductor pone el destino final y si te sirve, se contactan y dividen los gastos. LES DEJAMOS EL LINK A LA APLICACIÓN (no disponible en Argentina)

Nuestra primera parada fue Barakaldo, un pequeño pueblo entre Portugalete y Bilbao. En este viaje medio improvisado, ese alojamiento fue el único que teníamos asegurado.
En sí Barakaldo no tiene mucho que ofrecer para quien va de turista: su plaza principal y sus 3 calles con bares lo son casi todo (eso no nos impidió comernos unos pintxos con cerveza, obvio).
Sin embargo, como siempre hay ganas de caminar, nos fuimos a conocer Portugalete a sólo 5 km siguiendo las flechas del Camino del Norte.

Portugalete

La estrella de Portugalete es el Puente de Vizcaya. Fue construido a fines del siglo XIX para facilitar la comunicación entre las dos orillas (Portugalete y Getxo) pero sin dejar de interrumpir la navegación del comercio marítimo. Con 160 metros de longitud y a 45 metros sobre el mar, es el puente colgante más viejo del mundo
Cruzarlo sale 0.45 euros por tramo y vale la pena no sólo por la experiencia en sí, sino también para conocer Getxo que con sus casas y su playa, creemos, es el pueblo más lindo de los 3 que hemos mencionado.
Si te sentís aventurero (y no hay COVID-19) podés cruzar el puente caminando por la pasarela (a partir de 9 euros) y hasta hacer goming.

Puente Colgante

Tip: Si vas a estar por el País Vasco te recomendamos comparar la tarjeta BARIK de metro. Sale 3 euros, se puede compartir y los tickets de transporte tienen descuento.

Al día siguiente conseguimos habitación en Bilbao y hacia allá fuimos. Nos alojamos pegados al parque Etxeberría y a pocas cuadras del casco viejo. Bilbao nos sorprendió. Es una ciudad super linda en la que hay mucho para ver y hacer.
Si bien nació hace 7 siglos (¡lucharon frente a los vikingos!) y a partir de 7 calles (Centro Histórico), la ciudad fue creciendo y enriqueciéndose a lo largo de su historia. Pero fue hace menos de 40 años que se pensó para el turismo con un plan de obras magníficas que la llevaron a ser hoy una de las 20 ciudades imperdibles de Europa (según Julián de Dios).

QUÉ HACER:

Free tour: Para conocer la ciudad de forma general, un free tour es lo mejor. Un pantallazo a su historia, lengua y mitología es indispensable para entender su magnitud. ¡OJO! que el nombre no te engañe. Los Free tour no son gratis, son a voluntad. Generalmente se suele dejar entre 5 y 7 euros por persona.

Puppy Museo Guggenheim

A pie por la Ría: Si tenés poco tiempo o los free tour no son los tuyo, podés empezar por caminar las 7 kaleas (calles) principales y luego bordear la ría, donde encontrarás el Museo Guggenheim, el Teatro Arriaga, los puentes (el Zuburi hecho por el mismo arquitecto que el Puente de la Mujer en Buenos Aires y el de La Salve) y el San Mamés, entre otras cosas.

TIP: Si el estadio está cerrado por COVID-19 o no querés pagar la entrada (puede que te interese poco el recorrido), podés entrar al bar «La Campa de los Ingleses«, subir las escaleras y mirar por la vitrina que da directamente al estadio (están acostumbrados, no te van a pedir que consumas).

La Gran Via: sí, en Bilbao también hay una y, al igual que la de Madrid, es una avenida llena de edificios históricos y de gran relevancia arquitectónica. Un sitio ideal para caminar que va desde el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús a la Plaza Circular.

La Catedral de Bilbao: Cualquier bilbaíno te dirá que la verdadera Catedral es el San Mamés. Pero hay otra, la de Santiago. Nos han dicho que no vale la pena entrar (hay que pagar entrada) así que tomamos el consejo. Aún así, para nosotros, lo más interesante está del lado de afuera: sus dos pórticos inclinados a causa de la mala sedimentación.

El Mercado de la Ribera: Se encuentra pegada a la Ría y frente a la Iglesia San Anton. El mercado por excelencia para comprar pescados, quesos y sentarse a comer.

Probar las comidas típicas: Los pintxos son la estrella culinaria de esta zona. Pero no son las únicas delicias que podrás probar: pasando a lo dulce, La Carolina (un pastel de arroz con un pico de merengue bañado en chocolate y yema de huevo), el Pan de Mantequilla, el Pastel Ruso (una suma de capas de merengue y crema de mantequilla) y, por supuesto, el Vasco (hecho con masa de harina, mantequilla y rellena de crema y pasas de uva) merecen la pena.

Playa de Larrabasterra



Ir a la playa: Como si fuera poco, desde Bilbao también se puede ir a la playa. En el metro hasta Larrabasterra o Plentzia, una pequeña caminata y el mar nos estará esperando.

Placas nivel de agua Bilbao





Bilbao quedó enterrada bajo el agua el 26 de agosto de 1983. Ese fue el punto de inflexión que llevó a la ciudad a plantearse una nueva vida: el turismo. La inundación hizo renacer a la ciudad para convertirse en lo que es hoy.
Y, como la historia no se olvida, en el Teatro Arriaga, en la Iglesia de San Nicolás y por las calles de la ciudad, podrás encontrar placas que indican la altura a la que llegó el agua ese 26 de agosto.

Después de dos días intensos en la capital de Vizkaya nos hospedamos en Basauri a través de Couchsurfing (una plataforma que permite conocer gente local del destino que vayas a conocer, a través de actividades o alojamiento gratuito).
Nuestro host, José, vivía frente al monte Montefuerte y como teníamos la tarde sin planes fuimos a recorrerlo.

Al día siguiente nos llevó a recorrer algunos pueblitos vascos: Areatza y Otxandio. En el segundo hicimos una parada para tomar un café y fue allí cuando nos contó la increíble historia que posee ese lugar: en 1936 en el contexto de la Guerra Civil Española, este pueblo fue bombardeado causando 61 muertes. Este hecho marcó la historia de Otxandio que al día de hoy sigue siendo independentista y no acepta banderas españolas en su territorio.

La última parada del paseo fue el Parque Nacional Urkiola donde visitamos el Santuario (su altar refleja, a través de un gran vitral, las cuatro estaciones del año representando el ciclo de la vida) para terminar en el mirador, que nos regaló la mejor vista de este viaje.

Parque Urkiola

Y no podíamos irnos del País Vasco sin conocer San Sebastián, la capital de Guipúzcoa (el país Vasco está conformado por: Viscaya, cuya capital es Bilbao, Álava y Guipúzcoa). Fuimos y volvimos en el día en un bus de la compañía ALSA, el viaje dura 1 hora y pagamos 15 euros cada uno ida y vuelta.
Esta ciudad con aires franceses tiene una costa fantástica. ¡no te olvides el traje de baño!

QUÉ HACER:

Paseo por el puerto: Indispensable en esta ciudad. Allí podrás comer los platos típicos de mar.

Puerto San Sebastián

Monte Urgull: Para hacer la digestión, se puede subir a este monte que ofrece unas vistas excepcionales de la ciudad y sus playas.

Bañarse en las playas: Zurriola, La Concha y Ondarreta son las playas de San Sebastián. La segunda es imperdible.

Playa de La Concha

Peine del Viento: Resulta ser una de las grandes atracciones. Se trata de unas esculturas de hierro que ofrecen un buen contraste con el mar que allí golpea. En aquel sitio se encontrarán con más de un visitante haciendo videos en una plataforma llena de agujeros por los que sopla el viento de la marea y hace volar los pelos como pocas veces habrás visto.

San Sebastián fue la frutilla del postre de este viaje. El último contacto con el Mar Cantábrico en un viaje que se disfrutó a pleno pero que nos dejó con ganas de más. Aún hoy sentimos que llevamos con nosotros la frescura del País Vasco.

Siendo la región con más espacios verdes y sueldos más altos de España, los vascos tienen más un motivo para ser felices. Si a eso le sumamos su gastronomía y sus playas podemos decir que tienen el combo completo.
Nuestro paso por el norte de España nos sorprendió con cantidad de ciudades y paisajes lindos, pero sobre todo con su gente.

Berriz ikusiko gara horrela idatzita badago, nos volveremos a ver si así está escrito.

2 comentarios sobre “Un viaje al País Vasco

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